Deseos futuros

Los que me conocen saben que soy poco creyente y de fe ando escaso; pero también saben de mi interés por todo lo que rodea al mundo eclesiástico y a la religión, particularmente la católica. Desde siempre me ha atraído todo lo que rodea a la Iglesia. Es una relación amor-odio que enriquece mi mente y me ayuda a estabilizarla. Una de las manifestaciones católicas que más me gusta es la Semana Santa; quizás porque la viví mucho y de primera mano, no en balde me he vestido de “penitente” en varias cofradías de nazarenos en mi pueblo. Sí, es posible que siga anclado a algunas costumbres -folklore?- de este país. País que a veces sigue siendo como decía el poeta:

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.

El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero;
a la moda de Francia realista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.

Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.

El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero,
el vacuo ayer dará un mañana huero.

Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.

Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.

Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea. (Antonio Machado)

No soy, ni quiero ni pretendo, pasar por intelectual; pero no me negarán que desde hace unos meses, y dejando al margen el ámbito económico, se están produciendo una serie de cambios en nuestra sociedad que se asemeja bastante a la España que nos relataba el poeta. Un claro ejemplo es el papel que poquito a poco está tomando la Iglesia Católica en la toma de decisiones de nuestro Gobierno. El aborto, la homosexualidad, “la píldora del día después”, la violencia de género, son solo unos pocos ejemplos de lo que está pasando.

Espero y deseo que aunque me gusta, me emociona y me enamora la plástica y la puesta en escena de la Semana Santa, nazca, como dice el poeta, la otra España. La del cincel y de la maza, y que sea implacable y redentora. Que vuelva la España de la rabia y de la idea. Deseo que rompamos de una vez por todas con ese mundo oscuro, ese mundo de la fe, ese mundo de feligreses -lacayos?- y sotanas, ese mundo retrogrado que nos quieren nuevamente imponer y demos paso a la claridad del pensamiento, a la luz de las ideas. Las Ideas del Hombre!!.

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